Si una foto se ve bien en tu ordenador y mal en la web, comprueba primero qué está pasando: puede estar recortada, borrosa o deformada. Cada problema requiere una revisión distinta.
1. Compara la web con el archivo original
Abre la fotografía original. Si ya le falta nitidez o parte del producto queda fuera, prepara otra versión. Si el archivo está bien, revisa cómo lo muestra la página. Cortada significa que falta una parte; borrosa, que no tiene detalle; deformada, que aparece ensanchada o aplastada.
2. Si está cortada, revisa la proporción
Las tarjetas de un catálogo pueden tener una proporción fija. Una foto vertical dentro de un espacio horizontal puede perder parte del encuadre. Comprueba también si es una imagen o un fondo: el ajuste «cubrir» llena el espacio y puede recortar; «contener» conserva la imagen completa y puede dejar huecos.
3. Si está borrosa, revisa la resolución
En el bloque o elemento de imagen, comprueba qué tamaño de archivo has seleccionado. Una miniatura pequeña ampliada para ocupar toda la pantalla pierde nitidez. Revisa también la compresión: compara una exportación nueva con el original antes de cambiar los ajustes de toda la web.

4. Si está deformada, conserva sus proporciones
Comprueba si has fijado a la vez un ancho y un alto que no corresponden a la foto. Cuando el diseño lo permita, deja una dimensión automática. No intentes compensar una fotografía aplastada añadiendo márgenes: corrige primero la proporción.
5. Revisa ordenador y móvil
Abre la misma página en ambos tamaños. Un encuadre que funciona en ordenador puede cortar el producto en móvil. Comprueba la página completa después de guardar, especialmente si la imagen aparece dentro de una tarjeta o un fondo.
Para continuar, consulta cómo preparar el tamaño y formato de las imágenes, editar textos y espacios de una entrada.

